Un año sabático y un crucero de vuelta al mundo

A veces uno no puede seguir con la rutina como si nada. A veces las presiones, las obligaciones, el ritmo tan marcado que nos dicta la vida moderna… todos ellos nos empujan hasta más allá de lo razonable y hay que parar. Por salud, por higiene mental, porque se pierden los referentes claros y las metas que nos azuzaban a perseguir la zanahoria.

Crucero-vuelta-mundo

Todo eso se desvanece y sólo quedamos nosotros. Por eso hace ya unos cuantos meses decidí tomarme un año sabático y resituarme en lo personal y en lo profesional. ¿Y con tanto tiempo libre, qué hacer? Pues decidí que era el momento de hacer algunas cosas que llevaba largo tiempo deseando y postergando, “porque no era el momento”. Pues bien, el año sabático es el momento perfecto para realizar todas esas ideas que tenemos en el cajón de proyectos un tanto soñadores y que no siempre acaban por materializarse.

De entre todas ellas tenía una idea que me hacía especial ilusión, algo así como el sueño de mi vida: dar la vuelta al mundo a bordo de un crucero

Lo tenía todo. El dinero ahorrado de mis duras horas de trabajo y el tiempo para disfrutar la experiencia sin preocuparme por obligaciones de agenda. Además, cuando empecé a mirar opciones de cruceros de vuelta al mundo comprobé gratamente que no es tan caro reservar pasaje en un crucero que te lleva allende los mares. Y por supuesto ¡las propuestas de travesías tan excitantes!

Así que ahí estaba yo, hace justo cuatro meses ahora. En el puerto de Hamburgo, con mi pasaje en la mano y mi maleta en la otra, admirando ese descomunal barco. Lista para hacer realidad el sueño de hacer un crucero alrededor del mundo. Aún no me creo lo fantástico que ha sido, lo sorprendente, las mil veces más que tomaría un crucero así para alejarme de todo lo que conozco.

Intentando hacer una síntesis (y resulta imposible, hay que vivirlo para entenderlo) decir que lo que algunas de las cosas que más me han marcado han sido éstas:

       El trato de la tripulación. Desde que pisas el barco por primera vez hasta que lo abandonas la última jornada, siempre siempre van a estar pendientes de que tengas todo lo que se te pueda antojar, te aconsejan en opciones de ocio y cultura e incluso, tras tantos días, llegan a convertirse en amigos. Es una sensación excepcional, como un sentimiento de familia —por raro que parezca— que crece sólo a bordo de un crucero de vuelta al mundo. (Antes de éste hice algún crucero breve, pero la experiencia es muy distinta).

       El lujo incomparable del navío, una belleza mastodóntica dotada de todo lo que puedas necesitar o desear. A bordo de un crucero jamás te vas a aburrir.

       El ambiente mágico que se crea con los compañeros de travesíaCiertamente es una de las cosas que más me ha sorprendido y encantado a la vez. No esperaba trazar lazos tan profundos y sinceros con algunos de mis compañeros de crucero y sé que vamos a mantener el contacto, aunque sea a distancia porque tenemos procedencias diversas. Ahora tengo casa en Alemania y en Tailandia, y una muy buena excusa para escaparme a Japón cuando me apetezca. Realmente sensacional contar con tanta gente diferente y poder trazar libremente los lazos que te apetezcan.

Y bien, éstas son algunas de las razones  por las que jamás me voy a arrepentir de haber tomado mi año sabático y embarcarme en la aventura fantástica de subir a un crucero que diera la vuelta al mundo. Porque muchas veces los sueños, cuando se hacen realidad, son mucho mejores. Y en un crucero de vuelta al mundo todo luce mejor. 😉

Turismo histórico por Berlín

En la década de 1930, Alemania se convirtió en el país del terror. El régimen de Adolf Hitler ha sido uno de los más duros de la historia. Los teutones vieron como el imperio que quería crear el dictador acabó convirtiéndose en un segundo conflicto mundial con consecuencias aún más devastadoras que el primero.

Una época de su historia que Alemania no quiere olvidar para no repetir así errores en un futuro. Por ello, aún se conservan edificios o documentos de la época nacionalsocialista. Todos ellos sirven a día de hoy como una histórica ruta en la capital, Berlín. Una ruta que es muy recomendable de visitar.

El primer lugar al que debemos ir es a la calle Wilhelmstrasse. Esta avenida era el lugar en el que se adentraban varias sedes del partido Nazi. Allí se encontraban la Cancillería Estatal, el Ministerio de Propaganda, el de Agricultura o el de Asuntos Exteriores. Hoy, todos han sido remplazados por restaurantes o comercios debido a que fueron destruidos por las bombas durante la Guerra, aunque aún se guardan reseñas en los lugares exactos en los que estaban.

calle wilhemstrasse

Lo que sí está en pie, en esa misma calle, es el antiguo Ministerio de Transporte Aéreo. Allí se instala ahora la cartera de Hacienda. El gobierno germano quiso hacerlo en este mítico y enigmático lugar. Y es que se desconocen las causas de por qué sigue en pie y no fue derruido por las bombas.

Tras esa misma calle, a la altura paralela de la Cancillería, se encuentra la exposición Mythos Germania. Allí encontramos la Alemania que pretendía Hitler y en el que también podemos ver el plan que tenía el dictador para la capital del país. Justo al lado de este edificio, se encuentra el Memorial del Holocausto.

Sin duda, el tesoro de la colección es otra exposición, la “Topografía del Terror”. Aquí encontramos infinidad de documentos de todo tipo sobre el régimen nazi. Está asentado en las antiguas sedes de la Gestapo y las SS, lo que da más valor histórico al mayor museo de documentos del mundo sobre la dictadura hitleriana.

Delante de este y muy cerca del que fuese Ministerio de Transporte Aéreo, encontramos la parte del muro que aún está en pie. El monumento más emblemático de la ciudad. Aquel que recuerda la separación alemana tras la Guerra.

Otros lugares dignos de visitar son la Plaza Bebel, lugar de quema de libros que los nazis consideraban que hablaban mal de su país o el aeropuerto de Tempelhof, lugar en el que Hitler aterrizaba tras sus viajes.

Berlín, un pasado que olvidar con un presente que visitar.