Diversión y riesgo en una obra de arte natural

Cuando organizamos un viaje, lo primero que buscamos del lugar que visitaremos son sus monumentos arquitectónicos. Ciudades como Granada, París o Roma son de las más visitadas debido a lugares como La Alhambra, la Tour Eiffel o el Coliseo. Sin embargo, hay otro tipo de monumentos muchos más espectaculares en los que no hacemos tanto hincapié. Se trata de esas obras de arte naturales, esos lugares que llevan con nosotros millones de años y que pasen los años que pasen, siempre permanecen igual.

Entre estas maravillas naturales se encuentran las Cataratas Victoria. Situadas en Zambia y Zimbawe, se trata de un lugar mágico donde una caída vertical de entre 60 y 120 metros te conquistará desde el primer momento. Son conocidas como Mosi-oa-Tunya o “el humo que truena”. La caída de miles y miles de litros provoca un estruendo ensordecedor a quienes presencian esta maravilla natural.

cataratas victoria

Si tienes el placer de viajar hasta este lugar, muchos expertos recomiendan a los turistas que practiquen puenting sobre esta obra de arte natural. Una caída de 111 metros sobre el Río Zambezi te está esperando. No es el puente más alto del mundo, pero sin duda practicarlo con las cataratas de fondo no lo iguala ninguna otra caída del mundo. La empresa organizadora graba todos los saltos para que puedas tener un hermoso recuerdo de esta irrepetible caída.

Otra actividad, no apta para aquellos que sufren de mal de altura, es disfrutar de un hermoso baño al borde de las Cataratas Victoria. Podrán hacerlo en las Piscinas del Diablo entre los meses de septiembre y diciembre, cuando el caudal del río está en su estado perfecto para nadar en él. Eso sí, se recomienda a todos los bañistas mucho cuidado ya que cualquier despiste puede traer consigo fatales consecuencias.

Pero si lo que vienes buscando es más aventura, gracias a los rápidos de Batoka, habrás encontrado el lugar perfecto para practicar rafting. Desafíos y emoción te esperarán entre sus grandes pendientes y caídas. Podrás hacerlo en cualquier momento del año, aunque los expertos del lugar recomiendan viajar desde agosto a enero.

Un viaje perfecto para combinar belleza y acción y que, difícilmente, podrás olvidar nunca.

Safaris de película en África

Las películas de animales son todo un clásico para la infancia. El Rey León y Tarzán entre otros han sido algunas de las que nos han hecho reír, llorar, valorar la amistad, pero sobre todo querer a los animales. Leones o gorilas han sido algunos de los grandes mamíferos que protagonizaban las películas.

Ahora crecemos, y aunque las películas nos sigan gustando, queremos más, queremos ver en persona a esos animales que tanto nos divirtieron de pequeños. Sí, en el zoo es posible, pero preferimos verlos en su hábitat natural. ¿Dónde? En África. Los paisajes de este continente enamoran y por ello cada año llegan centenares de turistas dispuestos a formar parte de uno de los safaris en los que es posible contemplar de cerca a la maravillosa fauna que puebla el campo de África.

Uno de los safaris más impactantes está en el Parque Nacional de Virunga. Se encuentra en la frontera entre la República Democrática del Congo y Ruanda. Desde 1979 es Patrimonio de la Humanidad y uno de sus lagos más famosos, el Eduardo, es conocido por los hipopótamos que viven en él. También es importante la inmensa cantidad de gorilas que habitan en su interior, aunque las guerras y la caza furtiva están acabando con muchos de ellos.

De los gorilas e hipopótamos a las cebras. En el Parque del Serengueti en Tanzania no es raro encontrar a estos animales conviviendo con ñúes y gacelas. Aunque los grandes cazadores del parque son el león, el leopardo, el elefante, el rinoceronte y el búfalo cafre.

Los leones, reyes de la selva, hacen del Parque Nacional de Chobe su casa. Con una superficie de 10.698 kilómetros cuadrados, es la tercera reserva más grande del mundo. Se encuentra en Botsuana. Durante los meses de frío invierno, los animales se desplazan hasta el río donde no es extraño verlos concentrados a lo largo del río bebiendo.

Descubre El Vaticano de Costa de Marfil

Hasta ahora te hemos hablado sobre lugares más o menos conocidos, pero al fin reconocibles. Por eso hoy queremos cambiar esta tendencia y mostrarte el segundo vaticano del mundo. Uno de los primeros lugares en los que pensarás cuando leas esto será cerca de Italia, o al menos Europa. Pero no, que uno de los lugares más significativos del mundo para el cristianismo, tenga una réplica en el planeta, no quiere decir que obligatoriamente esté en el viejo continente.

Despejaremos la duda en breves. Se trata de la Basílica de Nuestra Señora de la Paz y está en Costa de Marfil. El Papa Juan Pablo II la bendijo en más de una ocasión. Las dimensiones son muy similares, 195 metros de largo y 150 de ancho. Incluso la cúpula de la versión africana tiene 158 metros de altura, más que la original.

Las fechas de construcción son muy diferentes. Mientras la italiana data de 1667, esta fue edificada entre 1986 y 1989 y pagada íntegramente por el entonces presidente del país Félix Houphouët – Boingny, cuyo precio ascendió a los 300 millones de dólares. Desde el 10 de septiembre de 1990 está consagrada por el Papa Juan Pablo II.

La construcción fue encargada al libanés Pierre Fakhoury y en un principio tenía que emular a Miguel Ángel. Su explanada puede albergar en su interior hasta 300.000 fieles.

Aunque los atractivos de Costa de Marfil no quedan precisamente aquí. La diversidad de paisajes que ofrece el país es dispar, desde la sabana del norte hasta la selva virgen. Llaman especialmente la atención las grandes plantaciones de café, banana y cacao, principales productos de exportación del estado.

Su clima, prácticamente con buenas temperaturas durante todo el año, permite que anualmente lleguen millones de turistas en búsqueda de sol y playa, gracias a los 550 kilómetros de costa que convierten al país en un lugar perfecto para quienes buscan tranquilidad y sol.

Uno de los lugares que no hay que perderse es el manglar guineano, una ecozona afrotropical que va desde Senegal hasta Costa de Marfil. Aquí se pueden ver, precisamente eso, árboles manglares que pueden alcanzar los 25 metros de altura a lo largo de sus 22.800 kilómetros cuadrados de extensión.

Contempla entre las posibilidades de viajar a lugares exóticos, Costa de Marfil, un lugar perfecto para el encuentro con la tranquilidad y la naturaleza.

 

Madagascar, naturaleza a flor de piel

En nuestro particular paseo semanal por el mundo, hoy tenemos parada en el continente africano. Madagascar en concreto ha sido nuestro destino elegido para animarte un día más a recorrer cada rincón mágico de nuestro planeta.

Sus condiciones climatológicas lo convierten en uno de los lugares más atractivos de África. Durante todo el año las temperaturas giran en torno a los 20 y los 29 grados. Ofrece además una variedad inimaginable tanto de flora como de fauna. Se cifra que en la isla hay 58% de los animales y las plantas del total del planeta.

El tamaño la convierte en la cuarta isla más grande del mundo. Bañada por el océano Índico, tiene multitud de ciudades interesantes que visitar. Algunas de ellas son Ananalava, una urbe pequeña ideal para pasar unas vacaciones de descanso; Morondava está frente a Mozambique y cuenta con las playas más hermosas del país donde la canoa o el kayak son los deportes más practicados; y como no Antananarivo, la capital de Madagascar y la ciudad más grande de la isla ofrece paisajes espectaculares gracias a las montañas y al río que baña los alrededores.

La naturaleza, es sin duda uno de los principales atractivos del lugar. Para empezar te recomendamos viajar hasta el Parque Nacional de la Montaña de Ámbar. Selva tropical y diversa fauna y 75 especies diferentes de aves viven en su interior. Para viajar puedes acceder a través de un taxi que te ofrecerán las compañías hoteleras, aunque también puedes contratar uno privado, que seguramente será bastante más económico.

El Canyon de Singes no deja indiferente a nadie. Recibe este nombre haciendo referencia al cañón de los monos donde la naturaleza ofrece una estampa bella en todos los aspectos.  En sus alrededores conviven una gran variedad de lémures jugando con la vegetación y los árboles que hay.

El Parque Nacional de Isalo, es de nuevo una maravilla que la naturaleza tiene reservada para los visitantes. Antes de adentrarte en él tendrás que hacerte con los servicios de algún guía, viajar en solitario puede resultar algo peligroso.

Y para terminar, te recomendamos un lugar en este caso no hermosos por la naturaleza sino por la arquitectura. Hablamos de la Colina Real de Ambohimanga. Contiene los restos de lo que era una antigua ciudad, además de tumbas y diferentes lugares sagrados. Su belleza lo llevó a ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001.