Madagascar, naturaleza a flor de piel

En nuestro particular paseo semanal por el mundo, hoy tenemos parada en el continente africano. Madagascar en concreto ha sido nuestro destino elegido para animarte un día más a recorrer cada rincón mágico de nuestro planeta.

Sus condiciones climatológicas lo convierten en uno de los lugares más atractivos de África. Durante todo el año las temperaturas giran en torno a los 20 y los 29 grados. Ofrece además una variedad inimaginable tanto de flora como de fauna. Se cifra que en la isla hay 58% de los animales y las plantas del total del planeta.

El tamaño la convierte en la cuarta isla más grande del mundo. Bañada por el océano Índico, tiene multitud de ciudades interesantes que visitar. Algunas de ellas son Ananalava, una urbe pequeña ideal para pasar unas vacaciones de descanso; Morondava está frente a Mozambique y cuenta con las playas más hermosas del país donde la canoa o el kayak son los deportes más practicados; y como no Antananarivo, la capital de Madagascar y la ciudad más grande de la isla ofrece paisajes espectaculares gracias a las montañas y al río que baña los alrededores.

La naturaleza, es sin duda uno de los principales atractivos del lugar. Para empezar te recomendamos viajar hasta el Parque Nacional de la Montaña de Ámbar. Selva tropical y diversa fauna y 75 especies diferentes de aves viven en su interior. Para viajar puedes acceder a través de un taxi que te ofrecerán las compañías hoteleras, aunque también puedes contratar uno privado, que seguramente será bastante más económico.

El Canyon de Singes no deja indiferente a nadie. Recibe este nombre haciendo referencia al cañón de los monos donde la naturaleza ofrece una estampa bella en todos los aspectos.  En sus alrededores conviven una gran variedad de lémures jugando con la vegetación y los árboles que hay.

El Parque Nacional de Isalo, es de nuevo una maravilla que la naturaleza tiene reservada para los visitantes. Antes de adentrarte en él tendrás que hacerte con los servicios de algún guía, viajar en solitario puede resultar algo peligroso.

Y para terminar, te recomendamos un lugar en este caso no hermosos por la naturaleza sino por la arquitectura. Hablamos de la Colina Real de Ambohimanga. Contiene los restos de lo que era una antigua ciudad, además de tumbas y diferentes lugares sagrados. Su belleza lo llevó a ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001.

 

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