La casa caracol en Sofía, Bulgaria

Bulgaria es un país casi desconocido, incluso para sus vecinos europeos. Sus paisajes y medio rural son una riqueza que llama la atención a cualquier amante de la naturaleza.

Pero Bulgaria no solo nos ofrece esa belleza natural, sino que en sus ciudades podemos observar curiosidades arquitectónicas y artísticas que no nos dejarán indiferentes.

En este artículo vamos a centrarnos en una de esas curiosidades, que se encuentra precisamente en la capital del país, Sofía. Esta ciudad además de ser el centro económico y cultural del país, también es la ciudad más grande y en ella habitan más de 1,25 millones de personas. Y refleja fielmente la característica más propia del país: la mezcla, en ella conviven los edificios antiguos y suntuosos con la arquitectura moderna y colorida del siglo XXI.
caracol11
Concretamente en el año 1999, el arquitecto búlgaro Simeón Simeonov, decidió embarcase en un proyecto que le llevó 10 años y que hoy en día puede considerarse un gran reclamo turístico para la ciudad y un ejemplo de arquitectura moderna en todo el mundo, a la par que una obra de arte en la que se puede vivir.
Los caracoles llevan su casa siempre encima, pero este artista decidió mostrarnos que podemos vivir en la casa del caracol, en su concha… una tarea bastante complicada, pero espectacular.
La casa Caracol no tiene ninguna línea recta en sus 7 metros de altura. Para este edificio, no se utilizó ni un solo ladrillo, está construido con materiales de alta calidad, ecológicos y a su vez son muy ligeros, para permitir sustentar la peculiar forma que nos ofrece, sin paredes rectas, sin esquinas ni bordes. Simeonov consiguió cuidar hasta el más mínimo detalle, mostrando su creatividad y profesionalidad en cada milímetro de su obra, incluso los párpados caídos del caracol que le dan ese toque de tristeza, tienen su función, ya que son los conductos de ventilación del aire.
Para conseguir una buena iluminación de las estancias, en uno de sus laterales se sitúan 5 hileras de ventanas, pero por su otra cara observamos claramente una impresionante concha de caracol, que ofrece la sensación de estar ante una escultura gigante, más que de estar ante un gran bloque de pisos.
caracol2
 Este gran edificio llama la atención, pero además de su peculiar forma, por su colorido, en el que se entrelazan todos y cada uno de los brillantes colores del arcoíris, destacando en el gris del barrio en el que está inmerso.
Indudablemente, su arquitecto-artista, se inspiró en los animales, ya que su forma exterior es la de un caracol, pero, ese no es el único detalle que lo demuestra. En su interior, combina muebles antiguos con modernos y divertidos radiadores en la forma de una rana o mariquita. También en el tejado hay otros animales, por ejemplo, encontramos una pequeña construcción con la forma de una abeja, que hace las funciones de chimenea e incluso los más forofos de este arquitecto afirman que tardó diez años en construirlo, para que pudiera decirse que se hizo a paso de tortuga.
Poco a poco este edificio se está convirtiendo en un icono de la capital Búlgara, y nadie que pasa por Sofía, deja pasar la oportunidad de poder hacerse una foto junto al caracol gigante.
Para más información sobre atracciones turísticas y curiosidades de Bulgaria, podéis consultar en senderismoeuropa.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *