Viaja diferente, navegando por aguas del Mediterráneo

Una opción diferente de pasar unas buenas vacaciones es hacerlo a bordo de un barco. Para muchos la idea resulta algo claustrofóbica al tener en mente la idea de que no se puede salir del barco durante un determinado tiempo, pero a través de este articulo os intentaremos convencer de que esa idea es falsa, ya que el lugar en el que nos vamos a alojar durante el tiempo que dura la travesía cumple con todas las características para hacer sentir al huésped la mayor libertad posible.

Todos los barcos están dotados de grandes y confortables instalaciones, cientos de habitaciones, gimnasios, piscinas, cafeterías, restaurantes, bares centros de belleza, casino, salas de descanso, de lectura… una pequeña ciudad al alcance de la mano del pasajero.

Hay cientos de travesías que realizar, cruzar el mundo, las Américas, los fiordos noruegos, las islas griegas… pero uno de los más demandados y que mayor calado tiene entre sus seguidores es el crucero que se realiza por la Costa de Marsella.

Los cruceros que inician la Ruta del Mediterráneo, comienzan el viaje embarcando en la ciudad de Barcelona.

La primera parada que se produce es en la Isla de Ibiza. El barco amarra en el puerto y suele dejar unas cinco horas para que el pasajero conozca este pequeño rincón. Existen varios autobuses que salen desde el puerto a varios puntos diferentes de la isla que son de conocida visita.

La siguiente parada se realiza en Marsella, comenzando esta ruta desde el “Puerto Viejo”, en el que se vertebra todo el casco antiguo de la costa marsellesa hasta la colina dominada por la catedral de la ciudad, por lo que es un buen punto de inicio de cualquier excursión, también desde Vieux Port parten regularmente los barcos que visitan la isla de If, lugar en el que se encuentra el castillo del mismo nombre y que sirvió de prisión a Edmond Dantès y José Custodio de Faria “El Conde de Montecristo”.

Elegir un taxi como medio para conocer Marsella puede servirnos para poder visitar la catedral de Marsella, que está en lo alto de una montaña.

La siguiente parada se realiza en Génova, ciudad en la que podremos conocer y visitar gran cantidad de monumentos y estatuas que hacen referencia a Cristobal Colón. Cerca del puerto donde desembarcan los cruceros podremos ver la estación marítima o el barrio marino o la Piazza Ferrari que se encuentra rodeada de importantes edificios como el de la Bolsa o el Duomo.

Savona es la próxima ciudad en donde se realiza un parón en la travesía, al norte de Italia es una de las ciudades que tiene puerto base. Tiene una población de unos 60.000 habitantes, caracterizada por la exquisitez de sus monumentos podremos deleitarnos con la belleza de la Porta Soprana o la Torre León Pancaldo.

Finalmente el crucero amarra sus anclas de nuevo en la ciudad de Barcelona.

Las travesías suelen durar diez días en este tipo de viaje, dependiendo del tipo de agencia se realizan más o menos paradas por las diferentes ciudades de los países del Mediterráneo, pero las principales que se visitan son las anteriores. El precio también es variable pero se aproxima a una media de 900 euros por pasajero, durante diez días con todo incluido.